
Mons. Juan Carlos Vera Plasencia
Monseñor Juan Carlos Vera Plasencia, M.S.C., nació en la ciudad de Trujillo, departamento de La Libertad, el 25 de junio de 1961.
En 1983 ingresó al Noviciado de la Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús (M.S.C.), donde emitió sus primeros votos religiosos el 15 de agosto de 1984. Realizó sus estudios de Filosofía y Teología en el Instituto Superior de Estudios Teológicos Juan XXIII (ISET), en Lima. Profesó sus votos perpetuos el 14 de agosto de 1987 y recibió la ordenación sacerdotal el 22 de julio de 1988
Durante sus primeros años de ministerio sacerdotal sirvió como Vicario Parroquial de la Parroquia Niño Jesús de Puquio (1988–1990). Posteriormente fue Formador y Ecónomo del Seminario Nuestra Señora del Sagrado Corazón de los Misioneros del Sagrado Corazón en Lima. Más adelante desempeñó los cargos de Rector del Seminario y Superior Regional de la Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón en el Perú, dedicándose especialmente a la formación de nuevas vocaciones sacerdotales.
El 18 de junio de 2005, Su Santidad Benedicto XVI lo nombró Obispo Prelado de Caravelí, recibiendo la consagración episcopal el 28 de agosto del mismo año. Durante su servicio pastoral en dicha prelatura impulsó la evangelización, la formación del clero y el fortalecimiento de las comunidades eclesiales.
El 16 de julio de 2014, Su Santidad Francisco lo nombró Obispo Castrense del Perú, tomando posesión canónica de la sede episcopal el 13 de septiembre de 2014, en la Basílica Menor y Convento de Nuestra Señora de la Merced, en Lima. Desde entonces ejerce su ministerio episcopal al servicio de los miembros de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional del Perú, sus familias y de todas las instituciones confiadas a la jurisdicción del Obispado Castrense del Perú.
Como Pastor del Obispado Castrense del Perú, Monseñor Juan Carlos Vera Plasencia promueve una Iglesia cercana, misionera y comprometida con la dignidad de la persona humana, fortaleciendo la vida espiritual de quienes tienen la noble misión de servir y proteger a la Nación. Su ministerio se distingue por el acompañamiento pastoral, la formación permanente del clero, la promoción de los valores cristianos y el servicio evangelizador en cada una de las jurisdicciones militares y policiales del país.
Con espíritu de comunión eclesial y fidelidad al Sucesor de Pedro, continúa guiando al Obispado Castrense del Perú en su misión de anunciar el Evangelio, administrar los sacramentos y acompañar pastoralmente a quienes, desde su vocación de servicio, trabajan por la paz, la justicia y el bien común del Perú.


